“¿Es posible proteger al cerebro del paso del tiempo?” y otras dudas sobre el deterioro cognitivo

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2050 más de una de cada cinco personas será mayor de sesenta años. Es algo inédito en la historia de la humanidad, que sumado a la fuerte caída en la tasa de natalidad, está provocando un rápido envejecimiento en las poblaciones de todo el mundo, incluida la Argentina.

Ahora bien, ¿envejecer es sinónimo de enfermedad? La respuesta de los especialistas es “no”, pero lo cierto es que se sabe que la edad aumenta las posibilidades de padecer enfermedades que afectan el funcionamiento cerebral.

Entre ellas se encuentran las demencias, que según la OMS afectan a 50 millones de personas en el mundo. De esos casos, entre el 60% y 70% corresponden a la más conocida de las demencias, la enfermedad de Alzheimer, que afecta en el país a más de 500 mil personas.

Por todo esto, es importante trabajar sobre los hábitos y comportamientos que cada persona puede modificar en su día a día para tener un envejecimiento saludable en el futuro.

 Al “entrenar” nuestro cerebro, se está aumentando la reserva cognitiva

El médico psiquiatra Julián Bustin (MN 99336) es jefe de la Clínica de Memoria y de la Clínica de Gerontopsiquiatría de Ineco y en diálogo con Infobae resaltó que “si bien resulta imposible detener el paso del tiempo, sí se sabe científicamente que hay muchas formas de proteger el cerebro para disminuir el riesgo de tener un deterioro cognitivo con el paso de la edad”.

– ¿Es posible “entrenar” el cerebro? ¿Cómo?

– Sin lugar a dudas, podemos entrenar nuestro cerebro a lo largo de toda nuestra vida: mientras antes empecemos a hacerlo, mejores resultados obtendremos y nunca es tarde para empezar. Por ejemplo, en la infancia ya lo estamos “entrenando” cuando vamos al colegio. Las personas que tienen la escuela primaria completa tienen menos riesgo de tener un deterioro cognitivo a mayor edad. Para “entrenar” nuestro cerebro, tenemos que someterlo permanentemente a desafíos. Sabemos que una buena forma de “entrenar” nuestro cerebro es aprendiendo un nuevo idioma, a tocar un instrumento, participar en juegos de mesa, entre otros. El concepto fundamental es que tenemos que mantenernos desafiados intelectualmente. Al “entrenar” nuestro cerebro, estamos aumentando nuestra reserva cognitiva. Es decir que las neuronas se van conectando entre ellas en mayor cantidad y calidad construyendo un escudo que le va a permitir defenderse mejor de futuras agresiones.

El concepto fundamental es mantener desafiado nuestro intelecto (Shutterstock)

El concepto fundamental es mantener desafiado nuestro intelecto (Shutterstock)

– ¿Es posible proteger al cerebro del paso del tiempo y prevenir el deterioro cognitivo?

– Resulta imposible detener el paso del tiempo, pero sí sabemos científicamente que hay muchas formas de proteger el cerebro para disminuir el riesgo de tener un deterioro cognitivo con el paso de la edad. Para esto es fundamental ir construyendo, a lo largo de toda la vida, esa reserva cognitiva en nuestro cerebro. Como mencioné anteriormente, la educación formal es de fundamental importancia.

 A medida que vamos creciendo, tenemos que realizar actividad física regularmente y también controlar los factores de riesgo cardiovascular como la presión, el azúcar y las grasas en la sangre. Sabemos que todo lo que le hace mal al corazón le hace mal al cerebro. Por eso también es importante no fumar y mantener una dieta más mediterránea rica en pescados, aceite de oliva y verduras. Es fundamental que nos mantengamos estimulados cognitivamente y socialmente activos. Nunca hay que abandonar nuestras pasiones.

Un caso clásico de aumento de esta reserva cognitiva y de proteger el cerebro del paso del tiempo disminuyendo el riesgo de deterioro cognitivo es el de la Monja Bernardette. Ella participó de un famoso estudio denominado “El estudio de las Monjas”. Cuando ella falleció y tenía más de 80 años se le realizó una biopsia de su cerebro y lo que allí pudo observarse es que tenía los niveles máximos de las sustancias tóxicas que se acumulan cuando uno tiene la Enfermedad de Alzheimer. Así que los médicos, cuando examinaron el cerebro de Bernardette, lo diagnosticaron como un cerebro con Enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, Bernardette, a lo largo de toda su vida, nunca había tenido ningún síntoma de esa enfermedad

. ¿Y a qué se debió eso? Lo que se sabe es que a lo largo de su vida, ella fue desarrollando una reserva cognitiva muy grande a través de la estimulación cognitiva, la actividad social, el dormir bien, una dieta saludable, el ejercicio físico, el control de los factores de riesgo cardiovascular y por lo tanto fue desarrollando una protección para su cerebro que disminuyó el riesgo de tener un deterioro cognitivo a pesar de tener el cerebro lleno de las sustancias tóxicas que se producen en la enfermedad de Alzheimer.

 Es fundamental ir construyendo, a lo largo de toda la vida, la reserva cognitiva en el cerebro

– ¿Envejecer es sinónimo de deterioro cognitivo? ¿Es posible envejecer con un cerebro joven?

– Envejecer no es sinónimo de deterioro cognitivo. Existe un grupo muy importante de personas que fueron denominadas “superañosas”, que son una clara muestra de esto. Se trata de personas de más de 80 años, que al ser evaluados en las distintas pruebas para ver cómo están sus funciones cognitivas (memoria, atención, lenguaje, funciones ejecutivas, etc) demuestran tener un cerebro que funciona exactamente igual al de las personas que tienen hasta 30 años menos que ellos. Así que, sí, es posible envejecer sin tener un deterioro cognitivo.

– ¿Qué hábitos de la vida cotidiana atentan contra la salud del cerebro?

– Hay ciertos hábitos de la vida cotidiana que atentan contra la salud del cerebro. Ellos son el sedentarismo, el tabaquismo, el alcoholismo, las dietas pobres en pescados, verduras y frutas. También el sentirse aislado socialmente, vivir con altos niveles de ansiedad o dormir poco. Se demostró que todos estos comportamientos aumentan el riesgo de un deterioro cognitivo.

Las personas que tienen la escuela primaria completa tienen menos riesgo de tener un deterioro cognitivo a mayor edad (Shutterstock)

Las personas que tienen la escuela primaria completa tienen menos riesgo de tener un deterioro cognitivo a mayor edad (Shutterstock)

Recientemente se publicó un estudio muy importante que demuestra que las personas con una alta predisposición genética a desarrollar la enfermedad de Alzheimer pueden disminuir el riesgo de desarrollarla hasta en un treinta por ciento si cambian ciertos hábitos de su vida cotidiana. En síntesis, mantener buenos hábitos para cuidar nuestro cerebro en la vida cotidiana es el método más efectivo con el que contamos actualmente para disminuir el riesgo de tener un deterioro cognitivo. Inclusive si uno está genéticamente predispuesto a tener ese deterioro.

– ¿Por qué se dice que un estado emocional positivo protege al cerebro?

– Hoy se sabe que los estados de ansiedad crónicos y los estados depresivos resultan factores de riesgo de deterioro cognitivo: durante los momentos de ansiedad o de depresión aumentan los niveles de una sustancia que se llama cortisol, que es especialmente tóxica para las neuronas del hipocampo que se relacionan particularmente con la memoria.

También sabemos a través de los diferentes estudios en las personas centenarias que las personas que son optimistas y tienen un propósito en la vida logran vivir más tiempo y con una mejor calidad de vida.

Sin corazón no hay cerebro y sin cerebro no hay corazón

Todo lo que le hace mal al corazón le hace mal al cerebro (Shutterstock)

Todo lo que le hace mal al corazón le hace mal al cerebro (Shutterstock)

Para el médico cardiólogo Jorge Tartaglione (MN 67.502), “existe una vinculación directa entre el cerebro y el corazón. No pueden vivir uno sin el otro. Uno lo inerva (el cerebro al corazón) y el otro lo irriga. Ambos comparten los mismos mismos factores de riesgo que tienen las enfermedades cerebrovasculares y las cardiovasculares: el tabaquismo, la hipertensión, el colesterol, la obesidad, el estrés, la diabetes”.

Según explicó a Infobae el presidente de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), “el cerebro tiene una acción directa sobre el corazón, que es muy interesante”. “Porque le va a transmitir las emociones y todo aquello que nosotros percibimos a nuestro alrededor. Si la relación entre el cerebro y el corazón es amistosa, el corazón no se va a enfermar. Pero si la relación entre el cerebro y el corazón es turbulenta, tumultuosa, se puede enfermar”, sostuvo el especialista, quien señaló que “la ira, la bronca, la ansiedad, el estrés, la depresión que gran parte se genera en el cerebro, como las emociones, van a percutir y las va a sufrir el corazón. Las emociones se generan en el cerebro, pero las sufre el corazón”.

 Controlar los factores de riesgo cardiovascular es beneficioso para la salud cerebral

Un ataque de ira, un estrés agudo, como el que se vive en un partido de fútbol o hasta en un ataque terrorista o un terremoto, produce una sobrecarga absoluta de cortisol (la hormona del estrés) y de neurotransmisores, la noradrenalina y la adrenalina, a través de nuestro cerebro que impacta sobre nuestro corazón -explicó Tartaglione-. Esto puede generar, por ejemplo, que se cierre de forma abrupta una arteria y provocarnos un infarto”.

Pero también existe el estrés crónico, ese que se va generando como una olla a presión que produce una carga aerostática que lleva a liberar de manera crónica neurotransmisores y hormonas del estrés que impactan sobre el corazón. La pérdida de un familiar querido, un divorcio, una crisis socioeconómica, vivir en un barrio desaventajado o incluso la pobreza, son ejemplos de estrés crónico.

El aumento de la reserva cognitiva protege al cerebro de los efectos del paso del tiempo (Shutterstock)

El aumento de la reserva cognitiva protege al cerebro de los efectos del paso del tiempo (Shutterstock)

Hoy se sabe que lo que es bueno para el corazón, lo es también para el cerebro. No sólo porque, como se dijo, controlar los factores de riesgo cardiovascular es beneficioso para la salud cerebral; sino también porque el apoyo social, igual que el optimismo, tienen un gran impacto en el sistema inmunológico, cumpliendo un rol protector en el ser humano.

Fundación Ineco dará la charla “Cerebro saludable: claves para mantenerlo sano y estimulado”, que se realizará a través de Facebook Live, el 23 de julio a las 19. La licenciada Carolina Zeballos y el doctor Guido Dorman describirán las enfermedades que afectan al cerebro y la memoria, explicando, entre otros temas, cuáles son los factores protectores del cerebro.

fuente infobae

Todo lo que hay que saber de la hipertensión: signos, diagnóstico, cifras y factores de riesgo

De acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre el 20% y 35% de la población adulta de América Latina y el Caribe es hipertensa. El número de personas con esta afección está aumentando en los últimos años y muchos desconocen su condición.

“Aunque parezca obvio, lo primero que hay que decir es que, para saber si uno es o no hipertenso, debe tomarse la presión. Digo esto porque la mitad de los pacientes que son hipertensos no sabe que padece esta condición”, señaló Gabriel Waisman, médico clínico certificado en Clínica Médica y en Hipertensión Arterial por el Consejo de Certificación de Profesionales Médicos de la Academia Nacional de Medicina.

De acuerdo con un estudio en cuatro países de Sudamérica, (Argentina, Chile, Colombia y Brasil), apenas el 57,1% de la población adulta que se estima con presión arterial alta sabe que tiene hipertensión, lo que contribuye al bajo nivel de control poblacional: sólo 18,8% de los hipertensos adultos en estos cuatro países tiene la presión arterial controlada.

Sólo 1 de cada 4 hipertensos se controla adecuadamente según la SAHA
Sólo 1 de cada 4 hipertensos se controla adecuadamente según la SAHA

El adecuado control es una medida costo-efectiva para evitar muertes prematuras. Según OPS, si se lograra tratar a la mitad de la población con hipertensión no controlada, incluyendo aquellos tratados con valores de presión arterial sub-óptimos y aquellos no tratados, en 10 años se podrían prevenir 10 millones de muertes en el mundo debidas a eventos cardiovasculares.

“La hipertensión es un signo, es una cifra, es un factor de riesgo y es una enfermedad. Es todo esto junto y es muy prevalente, en Argentina”, refirió Waisman quien es también que también es expresidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA). La última encuesta, que se presentó el pasado 15 de abril, la “4° Encuesta Nacional de Factores de Riesgo” reveló que la hipertensión sigue siendo una de las enfermedades más prevalentes. De acuerdo a este estudio, cerca del 36% de los sujetos adultos mayores de 18 años de nuestro país tiene hipertensión arterial.

Cifras, diagnóstico y control

La HA no se puede curar pero se puede prevenir, tratar y controlar para mantener las cifras en valores seguros. Al contemplar los valores de tensión arterial que permiten considerar que un individuo es saludable o no, Waisman insta a diferenciar las instancias de diagnóstico de la de control. Para la primera, es necesario que el paciente cuente con más de 2 visitas al médico con más de 140 de presión arterial máxima y 90 de mínima, lo que comúnmente se expresa como 14/9. Respecto al nivel de control de la presión arterial, el experto explicó que dependerá de la patología que acompañe a la hipertensión en el paciente y su edad.

La hipertensión arterial se ha incrementado en la Argentina en los últimos años
La hipertensión arterial se ha incrementado en la Argentina en los últimos años

“En los pacientes más ancianos no hay que llegar tan abajo en los niveles de presión arterial, porque puede resultar perjudicial para la circulación cerebral. En cambio, en los más jóvenes o los pacientes de reciente diagnóstico y en quienes padecen enfermedad coronaria, es necesario llevar la presión por debajo de 140/90 para evitar las complicaciones de la hipertensión arterial ya que se trata de una enfermedad que no se manifiesta sola”, advirtió el experto.

El corazón en América del Sur

De acuerdo a un estudio liderado por el actual Secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, en ciudades del Cono Sur como Bariloche, Marcos Paz, Temuco en Chile, Pando y Canelones en Uruguay, se observó que casi el 80% de los habitantes de estas localidades presenta 3 o más factores de riesgo cardiovascular. Según Waisman, este dato permite ver que es muy común que el hipertenso tenga diabetes, colesterol alto, que no se alimente de modo adecuado con una ingesta regular de frutas y verduras, que no haga actividad física y que sea tabaquista: “Todos estos son factores de riesgo van a afectar las enfermedades vasculares, fundamentalmente cerebrales como el ACV, coronarias y a nivel renal”.

Mucho más que un estado de ánimo

Todavía es frecuente oír a muchas personas que expresan que sólo les sube la presión arterial ante una situación estresante como un enojo o un estado de nerviosismo por algún conflicto. No obstante, para el experto no es hipertenso el que quiere sino el que puede: “Si fuera de esta manera, en Argentina debería haber cerca de 43 millones de hipertensos pero sabemos que no es así y que hay un 36% de la población que se ve afectado por esta enfermedad”.

Casi siete de cada diez hipertensos (68,2%) que se acercaron voluntariamente para hacerse un control no sabían de su enfermedad (Getty)
Casi siete de cada diez hipertensos (68,2%) que se acercaron voluntariamente para hacerse un control no sabían de su enfermedad (Getty)

Del mismo modo en que una persona con asma puede tener una crisis asmática si se pone nerviosa, alguien que padece colon irritable puede tener diarrea y a un paciente diabético le puede subir el nivel de azúcar y tener una hiperglucemia. “El hecho de estar nervioso y tener una crisis de stress, sobre todo de stress psicosocial, hace que el paciente hipertenso se ponga más hipertenso. Es un gatillo, una covariable que hace que se desencadene el problema”, señaló Waisman.

“Quien tuvo HA porque alguna vez estuvo estresado debe consultar a un profesional. Además debe consultar y controlar su presión en su domicilio, no solamente en el consultorio del médico. Hoy en día tendemos a que el paciente se empodere con el tratamiento y el control de la enfermedad. También hay estudios de monitoreo ambulatorio de presión arterial, que toma mediciones de día y de noche que nos permiten determinar si el paciente es o no hipertenso”, aseguró el especialista.

HA y diuréticos

Algunos pacientes afirman que sus médicos les recomiendan tomar diuréticos para poder controlar mejor su nivel de presión arterial pero, ¿Cuál es el rol de estos fármacos en esta estrategia?. En la actualidad, de acuerdo a las guías del Consenso Argentino de Hipertensión Arterial que publicaron en 2018 la Sociedad Argentina de Cardiología, la Federación Argentina de Cardiología y la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial, se reconocen cuatro tipos de fármacos como drogas de primera línea para tratar esta afección que son: los diuréticos, los betabloqueantes de tercera generación, los inhibidores de enzima de conversión o antagonistas de los receptores de la angiotensina y los bloqueantes cálcicos.

“Por lo general no se elige un diurético como primera opción a menos que el paciente tenga síntomas de insuficiencia cardíaca o de sobrecarga de volumen. Solemos utilizar los diuréticos como droga de asociación con los inhibidores de enzima de conversión o bloqueantes de los receptores de angiotensina y/o de los bloqueantes cálcicos”, detalló Waisman.

La medicación, una vez iniciada, lo acompañará toda la vida y no pueden ser suspendidas las tomas (iStock)
La medicación, una vez iniciada, lo acompañará toda la vida y no pueden ser suspendidas las tomas (iStock)

Respecto al tratamiento farmacológico de la HA, el experto resaltó la importancia para el paciente de entender que la medicación, una vez iniciada, lo acompañará toda la vida y no pueden ser suspendidas las tomas. “Se podrá agregar medicación, bajar medicación, cambiar medicación si hay efectos adversos o colaterales, pero esto corresponde al rol del médico tratante y del compromiso del paciente de no suspender el tratamiento antihipertensivo”, advirtió.

“Es necesario tomar la medicación aunque las cifras de presión estén normales ya que si se suspende la toma puede subir de manera brusca la presión arterial y provocar complicaciones a la salud del paciente”, concluyó.

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